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La guerra de Darfur

Diariodenavarra.es, 01 Mai 2006

El Gobierno y los grupos rebeldes amplían dos días la tregua en Sudán

Esperan alcanzar un acuerdo de paz para terminar con el conflicto iniciado en febrero de 2003

Con los relojes parados para poder continuar las negociaciones más allá del plazo fijado, el Gobierno y los grupos rebeldes de Sudán tienen 48 horas más para aprobar un acuerdo de paz para la región de Darfur. La extensión del plazo, inicialmente fijado para la última medianoche, fue anunciada poco después de esa hora por el jefe del equipo de mediación de la Unión Africana, Salim Ahmed Salim, con la esperanza de que en dos días sí pueda completarse el acuerdo.

«Si nos retiramos ahora, sin un acuerdo de paz, el mundo no nos lo perdonará», dijo Salim.

«Pararemos el reloj las próximas 48 horas para permitir más consultas entre las parte», declaró el mediador a los periodistas en la sede de las conversaciones, en la capital de Nigeria, Abuja.

La guerra de Darfur estalló en febrero de 2003, cuando los grupos rebeldes de esa región del oeste de Sudán se levantaron en armas para protestar contra la pobreza y marginación de la zona, fronteriza con Chad.

Desde entonces, cerca de 200.000 personas han muerto y unos dos millones más se han visto forzadas a abandonar sus hogares y alojarse en campos de refugiados en Sudán y Chad, lo que ha desatado el peor desastre humanitario de este siglo.

La Unión Africana había dado de plazo hasta el 30 de abril para terminar unas conversaciones de paz que comenzaron hace casi dos años, y en los últimos días presentó un borrador de acuerdo que intentaba resumir las posiciones de ambos bandos.

El Gobierno anunció el domingo que aceptaba suscribir ese tratado, pero los grupos rebeldes dijeron que lo rechazaban.

«No firmaremos el documento hasta que no sean aceptadas nuestras demandas», declaró Saifaldin Haroun, portavoz del mayor de los dos grupos rebeldes, el Movimiento de Liberación Sudanés (SLM, en inglés).

«Estamos esperando que el Gobierno de Sudán haga concesiones», dijo, por su parte, Ahmed Hussain, portavoz del otro grupo, el Movimiento para Justicia y la Igualdad (JEM).

Uno de los puntos que exigen los rebeldes es que uno de sus representantes ocupe una de las vicepresidencias de Sudán, algo a lo que se opone el Gobierno.

La Unión Africana ha propuesto que, en lugar de un vicepresidente, un representante de Darfur ocupe la posición de «asistente presidencial supremo».

Tampoco hay acuerdo sobre otros mecanismos para compartir el poder y los recursos de la zona.

Los mediadores de la Unión Africana habían advertido que las conversaciones de paz terminarían en fracaso si no se llegaba al acuerdo antes del plazo fijado.

Pero el pasado fin de semana, el representante del secretario general de la ONU, Jan Pronk, ya había planteado la posibilidad de que los relojes se pararan para poder continuar las consultas.

De momento, el borrador del tratado de paz tiene la luz verde del Gobierno de Jartum, según anunció el domingo el líder de la delegación gubernamental sudanesa, Majzoub Al-Khalifa.

«Nuestro gobierno confirma su compromiso pleno para llevar a la práctica de buena fe el acuerdo», señaló el comunicado firmado por Al-Khalija.

«La delegación negociadora está convencida de que cualquier dificultad que pueda surgir en las etapas de aplicación (del pacto) podrá ser resuelta por consenso entre todas las partes», agregó.

Desde Washington, la Casa Blanca animó al Gobierno y a los rebeldes para no levantarse de la mesa de negociaciones sin firmar el documento.

«Se ha hecho ya un buen trabajo, y no deberíamos permitir que se esfumara la posibilidad», afirmó el subsecretario de Estado de EEUU, Robert Zoellick.